| REFUGIO |
| Miércoles 03 de Marzo de 2010 19:04 |
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Del maestro de coro. Canto para flautas. De los hijos de Coré.
1 Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza;
nuestra ayuda en momentos de angustia.
2 Por eso no tendremos miedo
aunque se deshaga la tierra,
aunque se hundan los montes en el fondo del mar,
3 aunque ruja el mar y se agiten sus olas,
aunque tiemblen los montes a causa de su furia.
4 Un río alegra con sus brazos la ciudad de Dios,
la más santa de las ciudades del Altísimo.
5 Dios está en medio de ella, y la sostendrá;
Dios la ayudará al clarear el día.
6 Las naciones rugen, los reinos tiemblan,
la tierra se deshace cuando él deja oir su voz.
7 ¡El Señor todopoderoso está con nosotros!
¡Nuestro refugio es el Dios de Jacob!
8 Venid a ver las cosas sorprendentes
que el Señor ha hecho en la tierra:
9 ha puesto fin a las guerras
hasta el último rincón del mundo;
ha roto los arcos,
ha hecho pedazos las lanzas,
¡ha prendido fuego a los carros de guerra!
10 “¡Rendíos! ¡Reconoced que yo soy Dios!
¡Yo estoy por encima de las naciones!
¡Yo estoy por encima de toda la tierra!”
11 ¡El Señor todopoderoso está con nosotros!
¡Nuestro refugio es el Dios de Jacob!
Del Salmo 46, el tema que destaca es el del refugio que Dios es para los suyos. Ante la inseguridad de los refugios humanos tenemos la confianza y seguridad que en el creyente deriva del Señor. No está lejos, sino a mano, más que ser encontrado, se ofrece para que lo encontramos. La experiencia confirma que lo es todo para su pueblo. Su poder para salvar es suficiente. Conoce todas las cosas de antemano y puede responder a la oración. Hay promesas para cada necesidad. Su fidelidad le da garantía para toda confianza. Pasado y futuro inciden en el presente, porque todo está un su mano.
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