| LA SOBERANÍA DE DIOS |
| Lunes 22 de Febrero de 2010 11:05 |
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“¡Vamos ahora!, los que decís: «Hoy y mañana iremos a tal ciudad, estaremos allá un año, negociaremos y ganaremos», cuando no sabéis lo que será mañana. Pues ¿qué es vuestra vida?l Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo y luego se desvanece. En lugar de lo cual deberíais decir: «Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello».” (Santiago 4:13-15). Varias veces, cuando he dicho a alguien SI DIOS QUIERE, se han sonreído y alguna vez comentado que Dios lo quiere siempre si es bueno lo que se proyecta, e incluso que depende exclusivamente de nuestra voluntad. La buena costumbre de tener en cuenta a Dios en nuestros planes de acción, como alguno más de nuestros valores cristianos, se ha ido perdiendo a medida de que han avanzado las ideas materialistas y ateas. Es necesario volver a reconocer la soberanía de Dios en el Universo e inevitablemente en nuestra vida personal. En los primeros días del pasado mes de Enero de 2010, mi hermano, el menor de los siete, falleció como consecuencia de un Infarto cardíaco. Estuvo con su bondadosa esposa durante muchos años en Inglaterra trabajando y criando a sus cuatro hijos con el propósito de poder volver al jubilarse, a su lugar de nacimiento en Galicia y disfrutar de un tiempo de tranquilidad y la compañía de su familia y amigos. Cuando se acercaba su jubilación, mandó a Galicia la familia que quiso ir, mientras él quedaba de último. Y llegó la fecha esperada, se instaló definitivamente entre A Coruña y Camariñas (A Coruña) con gran alegría para toda la familia. A los pocos días de llegar, visitó a nuestro hermano tercero, también jubilado, para decirle que ahora tenían más tiempo para estar juntos y salir a dar algún paseo. Pero al día siguiente, a la 6.00 horas de la mañana, le despertó un fuerte dolor de pecho, su hijo intentó hacerle una ayuda improvisada, pero pronto se notó que era importante, por lo que se avisó a una ambulancia que le condujera a un médico. Cuando llegó la ambulancia, ya había muerto. A los dos días siguientes, lo llevaron a hacer el sepelio a Camariñas (A Coruña), la preciosa tierra de su esposa. Mi hermano era para mí, lo mas bueno y cariñoso del mundo. Tengo muy gratos recuerdos de él y sólo siento desconocer su estado espiritual de relación con Dios, el SOBERANO que puede decidir sobre nuestras vidas. |
